Cada envase Pomona fue diseñado específicamente para la liofilización. Su estructura multicapa actúa como una barrera activa contra los tres factores que deterioran el producto:
Humedad — La humedad es el principal factor que deteriora los liofilizados: reblandece la textura, activa el crecimiento microbiano y acelera la oxidación. Nuestro packaging incorpora una barrera de alta impermeabilidad que mantiene el interior completamente seco.
Luz solar — La radiación ultravioleta degrada pigmentos naturales, vitaminas y aromas. El envase bloquea el paso de la luz, preservando el color vibrante y el perfil nutritivo del producto.
Oxígeno — El oxígeno es responsable de la rancidez y la pérdida de sabor. Cada envase se sella en atmósfera controlada, con mínimo oxígeno residual, para que el producto llegue a tu mesa en las mismas condiciones que salió de producción.
Una vez abierto el envase, seguí estas indicaciones para mantener la calidad:
En condiciones adecuadas, los productos Pomona conservan su sabor, textura y nutrientes por más de dos años — tanto con el envase sin abrir como una vez abiertos, siempre que se cierren correctamente y se manipulen en un entorno limpio y seco.
La liofilización elimina hasta el 98% del agua del alimento mediante un proceso de sublimación al vacío. Sin agua disponible, los microorganismos no pueden crecer y las reacciones de deterioro se detienen. El resultado es un producto estable, de larga duración y sin necesidad de aditivos — solo producto, nada más.