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La liofilización es la técnica más eficaz para conservar alimentos: elimina el agua de la fruta mediante sublimación. Gracias a ella logramos un producto que mantiene el color, el aroma, los nutrientes y todas las propiedades de la fruta fresca, transformado en un alimento crujiente e irresistible para cualquier paladar.

Para que se mantenga así, la conservación es clave. Te contamos cómo cuidarlos.

El envase es tu mejor aliado

Para conservar correctamente nuestros productos y alcanzar su vida útil de más de dos años, guardalos siempre en su envase original. Lo desarrollamos cuidadosamente para que sea la barrera ideal: no deja pasar oxígeno, luz ni humedad.

¿Por qué protegerlos del oxígeno, la luz y la humedad?

Porque son los tres factores que deterioran un liofilizado. Si el producto entra en contacto con ellos, absorbe la humedad del ambiente y pierde la crocancia que lo caracteriza. En detalle:

  • Humedad: es el principal enemigo: reblandece la textura, favorece el crecimiento microbiano y acelera la oxidación. Nuestro packaging incorpora una barrera de alta impermeabilidad que mantiene el interior completamente seco.
  • Luz solar: la radiación ultravioleta degrada los pigmentos naturales, las vitaminas y los aromas. El envase bloquea la luz y preserva el color vibrante y el valor nutritivo.
  • Oxígeno: es responsable de la rancidez y la pérdida de sabor. Cada envase se sella en atmósfera controlada, con mínimo oxígeno residual, para que el producto llegue como salió de producción.

Cómo conservarlos en casa

  1. Una vez abierto, asegurá el cierre hermético del envase para evitar el ingreso de aire y humedad.
  2. Guardalos en un lugar seco, fresco y oscuro. Una alacena o despensa es ideal.
  3. Evitá la exposición directa a la luz solar.
  4. No los refrigeres ni congeles. Los liofilizados no necesitan frío; al contrario, los cambios de temperatura dentro y fuera de la heladera generan condensación que introduce humedad en el envase.

¿Cuánto duran?

En condiciones adecuadas, los productos Pomona conservan su sabor, textura y nutrientes por más de dos años, tanto con el envase cerrado como una vez abierto, siempre que se cierre correctamente y se manipule en un entorno limpio y seco.

¿Por qué no necesitan conservantes?

La liofilización elimina hasta el 98% del agua del alimento mediante sublimación al vacío. Sin agua disponible, los microorganismos no pueden crecer y las reacciones de deterioro se detienen. El resultado es un producto estable y de larga duración, sin aditivos: solo fruta, nada más.